viernes, 10 de octubre de 2008

De la cal y arena y de la solidez de un edificio

Aunque no muy actuales, de la mezcla de cal y arena se obtenía la solidez de los edificios: a más cal, más rica y sólida resultaba la mezcla para adherir piedras y alzar paredes. Lo contrario es también cierto: de la creciente proporción de arena se obtiene una pobre mezcla que ineludiblemente minará la solidez de las paredes del edificio que con ella se construya.

Esta imagen viene a cuento de las arenas movedizas en que la Administración Educativa ha empujado a nuestras Escuelas a golpe de decreto, real o no real, pero casi nunca realista.

Parecería que cada RD, como el 1629, va a generar otros decretos o decretitos que se mirarán complacientemente al ombligo geográfico-político sin darse cuenta de que hoy en día hay que mirar más allá de nuestras paredes, de nuestras fronteras porque eso nos facilita la vida. O sea hay que mirar al Marco y trasladarlo a nuestro servicio.

Hasta la Universidad, institución eminentemente conservadora, busca en la amplitud de miras ensanchar el horizonte de sus licencias profesionales. Hoy, nos guste o no, ni la crisis económica, ni los malos humos reconocen fronteras. En ese contexto se hace difícil entender la patente de corso de la "flexibilidad" como llave para el consenso dispar que sigue ejerciendo nuestro Mi(ni)sterio de Educación y nuestras Consejerías de lo mismo.

Tan flexible está el patio curricular de las Escuelas Oficiales de Idiomas que, acostumbrados a la antigua solidez, no alcanzamos a entender que otros con más poder, que no autoridad, no comprendan que cuando las paredes se agrietan y tambalean cada uno tira por su lado. Deprisa, deprisa se busca una apaño que lo cobije ante la inminencia de la catástrofe/hundimiento del antiguo y minado edificio común.

Lo de Babel se justifica con la incomprensión sorpresivamente inducida; que en la casa de los idiomas no nos entendamos resulta, sin embargo, patético. De igual manera, nuestra indignación crece con la siguiente constatación: que un Marco Común Europeo de Referencia genere en España múltiples marquitos es más que el colmo de la creatividad destructiva una cruel paradoja.

Continuará